En julio de este año que está a punto de acabar (puesto que ya hemos entrado en esta recta final llamada diciembre) viví una de las mejores experiencias de mi vida: un mes en Bologna haciendo un curso en su universidad de Cultura y Lengua Italiana. Era la primera vez que viajaba sola al extranjero, apenas sabiendo italiano y sin conocer a nadie en mi punto de destino. En otras palabras, iba muerta de miedo, con los típicos "¿y si...?" en mi cabeza. Sin embargo, muy pronto hice buenas amigas con las que me adentré a conocer esa maravillosa ciudad de la Emilia Romagna, y otras como Ravena, Ferrara o Venecia, y el idioma nunca fue un impedimento. Cuando ibamos en autobuses, mezclando italiano, español e inglés, la gente nos miraba sorpendida, y no era para menos, porque parecíamos un chiste: éramos una americana, una suiza, una alemana, una austríaca y tres españolas.
Ahora que ya ha pasado medio año me doy cuenta a

veces de lo que me gustaría regresar al pasado, a esos días de 36º de temperatura en las calles de Bologna, con una cerveza en la mano del Party Hour. Y es que se echan de menos:
-Las conversaciones con Evelyn, sólo comprensibles en inglés, que me enseñaba palabras en italiano y alemán.
-Los fabulosos helados de Gianelli, especialmente el "che fatica farlo" ("qué pereza hacerlo").
-Las tortillas de patatas que hacíamos las españolas en la resi y que Michael devoraba.
-La sangría Don Simón y el tequila en el parque frente a la residencia, con su consiguiente resaca. Creo que fui la única que al día siguiente logró sobrevivir a la visita al Palacio Caprara.
-Las palomas que a Ana la volvían loca..., en el sentido literal de la palabra.
-La vista de Bologna desde la torre degli Asinelli.
-El aperitivo bolognés en via Marsala, y el camarero que revolucionó a Ana.
-L'osteria dell'orsa.
-El día en la playa ¡y lo que nos quemamos!
-Ana y sus panini, y su bici rota, y su risa. Y sus cabreos por culpa de la profesora.
-Idoia y su Ipod. Y las fotos a las 8 am, véase zumo metida en la cama.
-Evelyn cuando se adentraba en las profundidades de su fantástico mundo yupi.
-Los laureatos.
-El canto gregoriano en Santo Estefano... había que ponerlo porque fue toda una experiencia...
-Las conversaciones via msn que manteníamos en la sala de ordenadores para hacernos reír en medio del silencio.
-Los paseos descubriendo callejones desiertos en Venecia.
-La birra rosa.
-La fantástica guia que tuvimos.
-La búsqueda de la máquina de pasta.
-La subida a San Luca. Mortal. Literalmente.
-El rapto del bote de Nutella. Y el gran desayuno.
-Los equilibrios con una botella en la cabeza.
-La ciudad de Ferrara... ¿Quién nos engañó?
-El "eri piccola... piccola... piccola... così" que a Sarah le encantaba.
-Manual d'amore due y el vídeo de ¿seguro que los italianos son iguales al resto de europeos?
Ci vediamo presto, a voi due vi ho qui in Spagna, a Sarah chi vendrá a habitare qui a Madrid per un semestre... è sempre ci rimanerà... Bologna!