Porque a veces no sobran las palabras, ni las bonitas... ni las feas.
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viernes, 16 de octubre de 2009

La ciencia de... ¿qué?

Muy pagada de sí misma, solía comentar haciendo aplomo de seguridad y de lógica aplastante, tan aplastante que ya no era ni lógica, que para enamorarse hay que llegar a conocer muy bien a la otra persona, saber sus gustos y aficiones, compartir su forma de pensar y de ver el mundo, vivir experiencias juntos, que exista atracción, que del roce nace el cariño, y del cariño se pasa al amor, y que todo lo demás es simple "enchochamiento" y, al fin y al cabo, pasión desmedida, y a la larga una pérdida de tiempo y un gasto innecesario de fluídos, con la sequía que se avecina. Y con esta perorata se solucionaban todos los problemas y se justificaba aquel reguero de caras que transcurrían por la vida de uno, si acaso dejando una marca casi siempre deleble.


Sin embargo, tal vez el sistema sea otro. Puede ocurrir que dos personas se vean por primera vez y ya no puedan olvidar jamás cómo fue aquel primer contacto, que ni siquiera fue físico. Que se sonrían, que conversen, que se besen, que el flechazo sea instantáneo, el enamoramiento, imparable, y que a medida que se van descubriendo mutuamente lo único que hagan sea confirmar que nacieron para estar el uno al lado del otro. ¿Difícil? Infinitamente. ¿Posible? Sí. ¿Bueno? Lo mejor. Un motivo para creer en el destino.


No hay reglas válidas para los sentimientos del ser humano. El odio, la envidia, la admiración, no admiten ciencia válida alguna, por mucho que psicólogos, médicos, filósofos y poetas intenten encontrarles la medida, darles la vuelta y etiquetarlos, con una pegatina y un rotulador bien gordos. Cada caso bien merecería su propia tesina.


¿Te apetece soñar despierto conmigo?

lunes, 19 de enero de 2009

Es curioso

Es curioso cómo, a veces, una mirada puede valer más que mil palabras, y como en otras ocasiones se pronuncian mil palabras, pero la mirada permanece muda.

Y cómo puedes encontrarte rodeado de un grupo de gente y sentirte auténticamente solo, y como a veces en soledad te sientes en la mejor compañía.

Y que a veces nieve y hiele fuera, pero sintamos calor dentro de nosotros mismos.

Y que en ocasiones las decisiones más trascendentales las tomemos a bocajarro, y para las más banales invirtamos un valioso tiempo.




Y ante todo, es curioso que de todas las frases que exhala una boca, a veces, sólo a veces, justo la que se calla sea la que más deseamos escuchar...

martes, 16 de diciembre de 2008

La nota de papel

Cuando llegó, la casa estaba oscura y silenciosa y vacía. Estaba sola, gracias a Dios. Directamente se fue a su cuarto y allí, sobre el edredón, la vió. Una nota de cuaderno blanca. Aún con el abrigo puesto, observó la conocida letra escrita en trazos azules y el corazón ñoño pintado en rotulador rojo en una esquina. Y leyó: "¡Ánimo! Que un resbalón no te podrá impedir que sigas el camino que en esta vida tú te labres con la ayuda de los que te quieren, que somos muchos".

Fue inevitable. Cuando por fin empezó a llorar, ya no pudo controlarse.

Y cuando acabó, se dió cuenta de que no tenía que tener miedo. Y tú tampoco tienes que temer. Porque todo irá bien, porque la distancia no hace más que avivar las grandes pasiones, y porque esa pelusilla roja de tu pijama seguirá apareciendo entre las sábanas siempre.

Ten por seguro que en 2010 te haré muchas visitas allá donde te lleve el viento. Te mereces todo lo mejor. Te quiero.



"Y recuerda que, cuando se cierra una puerta, siempre,
siempre, se abre una ventana. Y a veces el paisaje es más bonito ahí".

domingo, 14 de diciembre de 2008

Crisis

Supongo que la vida es esto. Supongo.
Y no pasa un día sin que nos topemos con la palabra "crisis". Crisis económica, crisis financiera, crisis mundial o global o internacional, crisis alimentaria, crisis bursátil, e inmobiliaria, crisis enérgetica, crisis política y social y cultural, y sobre todo, crisis personal. Mucha. Para todos.
Y no pasa un día sin que busque esa boca. O sí pasa. Yo qué sé.
Supongo que la vida es esto... Una sucesión de pequeñas crisis, y de grandes. Supongo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Todo un hombre.

Era un hombre. Hecho y derecho, de los pies a la cabeza. Todo un señor de cabello moreno, de 1.90, ojos verdes y labios gruesos. Era un hombre, de brazos musculosos y torso definido, con el porte de quien se sabe seguro en este mundo a sus veintipocos. Era un hombre, cuya mamá le llevaba cada mañana un cola-cao caliente a la cama con tres magdalenas, en una bandeja rosa con asas blancas. Todo un caballero, que cada mañana encontraba sobre la silla de su cuarto polos y camisas impolutos, tan recién planchados que aún desprendían calor. Un macho ibérico, que nunca hizo una cama, ni puso una lavadora, ni se cocinó un huevo frito. Tan masculino, tan atractivo, que las mujeres volvían la cabeza al pasar junto a él. Desprendía un aroma embriagador, de ese frasco caro que le regalaron en su cumpleaños envuelto en papel de regalo rojo. Todo un hombretón, cuya única ocupación era ir al gimnasio, porque un personaje tan excepcional debe permitir a los demás que se imbuyan de su genialidad, y por eso es condición sine qua non que haya de exhibirse a diario.



Tooooodo un hombre: uno por el que suspirar.



Demos a gracias a Dios por la invención de la ironía, y por la evolución social (creo).

miércoles, 8 de octubre de 2008

Consecuencias de la era moderna

Esta mañana me levanté temprano y temprano salí a la calle. Las nubes de la noche anterior habían dado paso a un día frío y tímidamente soleado. Cuando llegué a la Clínica, eran alrededor de las 11. Llevaba en el bolso la vacuna contra la gripe, contra ese mal con cepas australianas que nos promete días de temblores y profundo malestar. Estaba envuelta y fresca, recién sacada de la nevera de la farmacia. Lista para ser inyectada.


Cuando entré en el edificio, me senté a esperar a que me atendieran. En la sala, sólo una pareja de ancianos y yo. Los mañaneros de la salud. Y sin previo aviso, fue cuando él apareció, vestido con unos pantalones de chándal y un forro polar azul. Era un hombre joven y moreno, con la mano derecha envuelta en una gasa completamente ensangrentada. Estaba mareado, consternado y había perdido el sentido de la orientación, por lo que el médico, un entrañable anciano canoso, le sujetaba de ambos hombros con sus manos y lo guiaba hasta una sala de curas. Entre tanto, sus palabras eran:


- Por allí, hombre. Cálmese. Tenemos que verle ese dedo machacado y comprobar si hay astillas de huesos en el interior.


Dejó al herido con otra doctora y comentaron que había sido un accidente con una máquina que se le había escapado de las manos y había ido a parar a su dedo anular derecho para destrozárselo. Luego salió de nuevo a la sala de espera. Era él quien iba a vacunarme.


Aún me pregunto qué ha sido de él, y de su dedo anular.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El rebaño del cantante

10 de la noche, se apagan las luces generales y se ilumina el escenario, y te empujan, te manosean, la marabunta te vapulea y sientes que puedes colapsar. Alguien te estampa un eufórico beso y sientes que unas manos te alzan para, segundos después, volver a caer en el suelo. La música atrona y entonas la letra, o debería decir berreas, como todos los demás. Sois los borregos del cantante, aprisionados en una multitudinaria sala, pero felices de haber pagado para estar ahí.


¡Mañana me voy de concierto! ¡Y además con entradas de las buenas!

jueves, 31 de enero de 2008

*CC de la Información*


Dicen que nuestra facultad de Ciencias de la Información es un lugar feo, pero es porque no saben apreciar el encanto del lugar: detrás de esos tristes muros grises de cemento hay un lugar lleno de vida. Cambió mucho desde que pintaron cada planta de un color e hicieron el mural de la planta baja. Llegar a esa facultad es como entrar en un torbellino, está llena de periódicos tirados aquí y allá, de carteles que reivindican la libertad de expresión y que anuncian manifestaciones y encuentros diversos. Los estudiantes se agolpan café en mano en las escaleras cercanas a nuestra enooorme cafetería (¿por qué será que en Periodismo tenemos una de las cafeterías más grandes de la Complu?) y la película Tesis está rodada en estos mismos pasillos. En el aúla 536 estudió Amenábar y es el "aúla del síndrome" (o así lo bautizó Ana Vigara, profesora de lengua), pero eso es otra historia. También corre el rumor de que el edificio fue diseñado con la finalidad de ser una cárcel femenina y que por ese motivo es tan laberíntico y los ventanales están proyectados hacia fuera, para que no se pueda saltar, aunque nunca se ha confirmado su veracidad. Somos la facultad que hace la radio estudiantil, esa que unos pocos escuchan en un área que no va más allá de Metropolitano, así de potente es la señal con la que emite...


Ya estamos en 4º y nos han llevado al nuevo edificio, que es mucho más pequeño, limpio, aséptico, moderno y luminoso. Pero nos sigue gustando más el viejo, tiene su carisma. Da vértigo pensar que el año que viene es el último. ¿Por qué no dejamos alguna y así estamos algo más? Yo propongo Hª del periodismo español, porque viendo el tocho que es no estaría de más tener un año entero para poder meter todo eso en un cerebro estándar!!!


Ánimo: estamos en el ecuador de los exámenes.

lunes, 17 de diciembre de 2007

*Manzanares*

Es curioso cómo hay lugares con los que nunca te has identificado, y sin embargo recordarlos mueve algo dentro de ti. Me pasa con ciudades del extranjero como Praga, que me traen a la memoria unos días maravillosos..., pero también me ocurre con Manzanares, un pueblecito de unos 16.000 habitantes de Ciudad Real en el que vivi toda mi infancia. Nunca me sentí identificada con la cultura castellano-manchega, ni fui una especial fan de las migas o del pisto, y ni siquiera llegué a usar determinadas expresiones propias de allí (al contrario de lo que me ha ocurrido con Madrid, que sí la siento mía). Pero el pensar en ella, el ver una fotografía del pueblo, o el hecho de retornar para una visita hacen que se me acelere el corazón, y entiendo que en el fondo llegué a encariñarme mucho con aquellas calles por las que anduve durante tantos años.


Hace poco más de una semana regresé y vi de nuevo caras de manzanareños que siguen siendo mis amigos a pesar de que hace tanto que me marché. Otra vez recorrí el camino que todas las mañanas seguía para ir al colegio, y observé desde fuera el balcón de la que fuera mi casa. Paseé por el parque del Polígono, y vi que pocas cosas habían cambiado. Pregunté por personas de las que hace mucho que no sé nada, y me dijeron que algunas seguían igual, que otros se habían marchado, y que otros tantos habían cambiado tanto que incluso hay quien a día de hoy tiene un bebé.


Encontré el agujero de un árbol donde Alexandra y yo metiamos papelitos que contenían nuestros deseos y monedas que los harían realidad. Descubrí que la calle empedrada ya no tiene las baldosas blancas y rojas que jugaba a sortear según su color. En los antiguos cines ahora existe una perfumería. Yolanda cambió de casa; Perete, aquel viejito gruñón del kiosko, ya se murió. Y el pueblo allí sigue, con sus abundantes casitas encaladas, rodeado de llanuras cubiertas de vid, esperando las caras nuevas que están por nacer y las antiguas que allí moran o que retornan para un sorpresivo recogijo del alma.

sábado, 10 de noviembre de 2007

*Mi álbum de fotos*

Tengo miles de fotos en el disco duro de mi PC. No exagero. Colecciono fotos digitales desde el año 2002, todas en carpetas: por fecha, o por descripción, o incluso bajo el título impersonal de "gente" o "miscelánea".
Hay días más nostálgicos que me siento a mirarlas, como quien abre un álbum gordo y empolvado abandonado en un desván. Tengo fotos de amigos, de personas a las que quiero y aprecio mucho; también hay gente que fue importante y están ahí, hoy ya más distanciados; hay personas que me hicieron amar y llorar; ex novios; caras de gente que conozco en persona y que no; seres que amo, o que recuerdo con cariño, o no, o que envidio, o que me gustaría abrazar, con los que me gustaría charlar largas horas, o incluso tengo imágenes de gente que me inspira ternura y otros que me gustaría abofetear.
Están todas esas fotos ahí, provocándome un gran haz de emociones y sentimientos, incluso contradictorios. Hay fotos que me hacen sonreír, y otras que me ponen triste. Pero no borro ninguna, tampoco las que me traen recuerdos amargos, porque todas son reflejo de mi pasado, de mi vida, de todo aquello excelente, bueno, regular y malo que me ha configurado tal y como soy ahora.
Por tanto, gracias, gracias a todos, a los que me hacen feliz, a los que están ahí, por aquellos por los que me levanto cada mañana y a los que pretendo decir: ¡OS QUIERO!; y también a los que me hicieron pasar mal: jodéos, porque me habéis hecho más fuerte.

viernes, 19 de octubre de 2007

*palabrotas*

¿Qué es una palabrota?

¿Cómo la definirías tú?

La omniconsciente RAE afirma:

palabrota.
1. f. despect. Dicho ofensivo, indecente o grosero.

Me pregunto: ¿ofensivo para quién? ¿Indecendente o grosero para cuál persona? ¿Qué palabrota en concreto? ¿Es que todas lo son? No es lo mismo que un profesor te diga, serio y marcial: "Eres un imbécil", a que un amigo, entre risas porque le estás tomando el pelo, exclame: "¡Eres imbécil!". En el primer caso las consecuencias pueden ser terribles; en el segundo, la supuesta palabrota no tendrá ninguna trascendencia.

En definitiva, el que una palabra se transforme en una palabrota no depende más que de las circunstancias, de cada cual y de nuestra propia cultura. Somos nosotros quienes dotamos de significado a un conjunto de sílabas. A mí hay algunas palabrotas que me encantan. Incluso hay quien las usa como acto de rebeldía, como una manera de ir contra las buenas formas y los usos y costumbres establecidos. O como vino a decir Chenoa en una entrevista, a ella le gustan las palabrotas con J que le llenan la boca, como... ¡gilipollas!

Por último, os dejo la dirección de un "generador de tacos", que da ejemplos tan curiosos como atila de guardarropía o cordero mal peinado, que a mí más que ofenderme me dan risa, pero ya se sabe..., todo depende de los ojos del que mira.

http://insultos.miyo.es/insultametacos.htm