Porque a veces no sobran las palabras, ni las bonitas... ni las feas.
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lunes, 13 de octubre de 2008

Italia

Italia hoy me ha vuelto a gustar tanto como aquella vez primera que puse mis pies en aquel país de calles sucias y edificios viejos. Recuerdo perfectamente el olor de Milán en aquella tarde de tormenta en que la ciudad me guardó. Su catedral me miró indolente e impenetrable, pues nunca pude llegar a acceder al templo por llevar los hombros al descubierto. Exigencias de un país profundamente católico.

Y recuerdo Roma, y sus ruinas, y sus vespas, y sus helados frescos y cremosos. Y vuelvo a sentarme en el bordillo de la Fontana di Trevi a lanzar tres monedas a las aguas que se hallan a mi espalda. Un pakistaní de nuevo vuelve a ofrecerme una rosa, y yo se la rechazo porque mi dinero ya está en el fondo de la fuente.

Venecia. Un reguero de canales, de callejuelas, de turistas y de gondolieri que buscan clientela para sus caros servicios. La plaza de San Marcos, "el salón de baile más hermoso de Europa", decía Napoleón. Un café macchiato. Las palomas.

Y Bologna... Bologna è una vecchia signora dai fianchi un po' molli, cantan allí. Otra vez me siento a dejar pasar el verano bajo sus interminables soportales, y volvemos todas aquellas chicas extranjeras a mirarla desde lo alto, desde la torre degli Asinelli, y a redescubrirla.

Hoy Italia me ha vuelto a impactar. Mis razones tengo.

martes, 18 de diciembre de 2007

*La libreta de periodista*

Ella es una estudiante veinteañera que posee un preciadísimo bien: su "libreta de periodista". En realidad dicho objeto no tiene nada de especial, pues no deja de ser un montoncito de hojas cuadriculadas unidas con una espiral de metal y con dos sencillas tapas de cartón; pero al abrirla se descubre el por qué ella se siente tan apegada a su libreta. Y es que dentro están, así indicadas, las "cosas que hacer" de cada día; con su pequeña y descuidada letra en azul se hallan pequeños relatos que ella escribe apresuradamente en la calle, en el metro, en cualquier lugar donde sea que le vienen las ideas a la cabeza, porque sabe que tan pronto como vienen se van. Copiados primorosamente están los meses del calendario, con redondeles a lápiz que indican las fechas de los próximos exámenes. Más allá, a solo unas hojas, hay saludos y absurdas frases garabateadas por sus compañeras y dibujos de los profesores. Una dedicatoria firmada de su novio. Frases que la impactaron de los libros que lee. Números de teléfono aquí, alguna entrevista allá, incluso anotaciones de conferencias y seminarios. En esa libreta están los apuntes de su vida, desordenados e íntimos. A muy pocos les enseña el contenido.


Su libreta es tan especial que incluso cortó unos viejos pantalones para hacerle una funda, cosida con prieto hilo azul y con un cordoncito para atarla. Ahora la fundita está vieja y le va a hacer una nueva, pero tiene un broche con la forma de una libretita para decorarla.


Ella es la persona que se sienta a nuestro lado a diario desde hace cuatro años. Hoy va por ti. Para que podamos seguir escribiendo, ahora y siempre, en la contraportada: "Aquí comienza la libreta øculta de Char".